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Sonia Losada, artista en el Jubileo de Roma: «El arte es frontera para encontrarse con los no creyentes»

    Sonia Losada, artista en el Jubileo de Roma: «El arte es frontera para encontrarse con los no creyentes»

    Sonia Losada es periodista, poeta y directora de la Fundación Vía del Arte, que ha llevado a Roma a más de 40 personas para celebrar el Jubileo de los Artistas y del Mundo de la Cultura, del 15 al 18 de febrero. Formaron parte de la delegación española, bajo el paraguas de la Conferencia Episcopal Española (en la imagen principal, en la recepción de la embajadora española ante la Santa Sede, Isabel Celaá).

    Recién aterrizada de vuelta en Madrid, asegura que se siente enviada a una misión, sobre todo después de esas palabras que les dirigió el Papa Francisco: «La esperanza no es una ilusión; la belleza no es una utopía; el don que tienen no es una casualidad, es una llamada». «Respondan con generosidad, con pasión, con amor», los animaba, en palabras leídas por el cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, durante la Misa jubilar del domingo, en la basílica de San Pedro.

    «Aunque no tuvimos la suerte de ver al Papa —explica Losada, aludiendo a su ingreso hospitalario— estuvo con nosotros, porque la homilía la escribió él». Para ella, la Eucaristía fue uno de los momentos más intensos de la peregrinación, «un momento de comunión» con artistas de todo el mundo en el que además el Papa los animó a crear puentes de unión «en este mundo tan dividido», a «construir un mundo donde el arte actúe como puente».

    El arte, resume Losada las palabras del Papa, «es frontera para encontrarse con los no creyentes; es lenguaje universal». De hecho, destaca la poeta, siempre hay un punto en el que el artista no creyente reconoce que le viene una palabra, un color, que siente que surge de «algo más grande».

    Noche Blanca en San Pedro

    Otro momento muy especial para Losada fue la Noche Blanca que pudieron vivir los congregados en Roma. A diferencia de los dos jubileos celebrados hasta la fecha —el de los comunicadores y el de las Fuerzas Armadas y Policías—, los artistas cruzaron la Puerta Santa de noche y, ya en el interior de la basílica, pudieron hacer un recorrido de luz y música que fue realmente el tiempo que Losada tuvo de encuentro con Dios.

    Con una «iluminación muy cuidada», en la que se habían apagado «los grandes dorados del Barroco», apabullantes en cierto modo para una mujer que es más «de lo sencillo», «en esa oscuridad es más fácil encontrarse con Dios». Y, a su vez, la intervención le evocó mucho esa realidad del hombre, «somos luz y somos sombras», con el Espíritu Santo, esta imagen sí, la de la vidriera con la paloma sobre el Baldaquino, iluminada como meta.

    De vuelta a Madrid, para Sonia Losada cobra más sentido lo que ha venido experimentando en su vida, ella que tiene publicado un libro de poemas junto al sacerdote Vicente Esplugues sobre el credo, El credo: en prosa y en verso. «Cuando lo publiqué, había gente que me daba las gracias por poner palabras a lo que a veces no sabían decir a Dios». Así que «esta es una misión, que las palabras que escribes puedan aproximar a otro a Dios, que a través de las palabras también Dios actúe».

    Encuentro y sinergias en Montserrat

    Muy interesantes también fueron los encuentros que tuvieron los artistas en la iglesia de Santa María de Montserrat de los Españoles. Allí se habló, entre otras cuestiones, de la importancia del apoyo de la Iglesia a los artistas. «Está más preocupada por proteger el patrimonio y se olvida de cuidar la voz de los artistas; la Iglesia siempre ha sido mecenas, y hoy esa parte está descuidada».

    Y añade que «fue generalizado el sentir que echamos de menos ese aliento de la jerarquía, que parece desconectada de los lenguajes artísticos de hoy». Sin embargo, es en estos lenguajes de hoy donde se pueden tender esos puentes hacia los no creyentes, confiesa. En resumen, es decir «déjame ponerme al servicio de la Iglesia» por parte de un mundo, el de los artistas, que en ocasiones se sienten en tierra de nadie. «En el arte los creyentes somos raros, y a la vez dentro de la Iglesia no se nos comprende».

    También fue algo muy valorado el poder conocerse entre los artistas para crear sinergias en el futuro, para poder crear una comunidad de artistas.

    «Yo comparto una pasión, no una imposición, sino lo que a mí me hace vivir»

    Este encuentro-coloquio fue uno de los puntos más interesantes también para Valentina Mattern, sin duda una de las artistas más jóvenes que ha participado en el jubileo (en la imagen inferior, a la ziquierda, junto a su novio y a una amiga). Con 20 años y estudiante de 3º de Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid, para esta joven artista el jubileo ha sido toda una experiencia, no solo espiritual, también profesional porque todo es «fuente de aprendizaje y de poder conocer a otros artistas contemporáneos».

    Valentina contó en el coloquio cómo ella ha experimentado que sus proyectos artísticos rompen esas barreras y crean esos puentes a los que se refería el Papa en su homilía. «Todos mis amigos son no creyentes, y yo he encontrado cómo a raíz de proyectos míos cambia su concepción de la Iglesia; gente totalmente alejada que ven asequible algo que para ellos era un muro infranqueable». Y esa experiencia «yo la tengo diariamente», porque «yo comparto una pasión, no una imposición, sino lo que a mí me hace vivir». Es su signo de esperanza en este año jubilar.

    También le conmovió especialmente la Noche Blanca en San Pedro, fue «impresionante e indescriptible». «Un espacio enorme, pero de repente te sentías como en tu casa». Lo cuenta una joven que investiga los patrones de la naturaleza partiendo de textos bíblicos e intentando imitarlos en un trabajo de «búsqueda para encontrar a Dios en estas investigaciones y en materiales muy sencillos, como telas o escayola».

    Como había referido el Papa Francisco en su homilía preparada para la Misa del domingo, «la responsabilidad de los artistas es hacer brillar la belleza». «Déjense guiar por el Evangelio de las Bienaventuranzas, y que el arte que hacen sea anuncio de un mundo nuevo», los alentó

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