En la Fundación Vía del Arte llevamos años creando espacios donde el arte se convierte en un lugar de encuentro interior. Desde el principio sentimos que nuestra labor debía abrir caminos para quienes buscan una relación más profunda con la creación, y ese impulso nos llevó a imaginar una escuela de arte en Madrid, El Observatorio de lo Invisible, que naciera del deseo de aprender juntos y de compartir una mirada alimentada por la belleza y el silencio. Con el tiempo comprendimos que esa escuela no debía ser un edificio, sino una experiencia que se abre únicamente cuando la comunidad lo pide.
Una escuela de verano que surge del impulso de los artistas
Todo comenzó cuando un grupo de artistas tuvo la inquietud de generar un espacio de contemplación, conversación y profundización entre el arte y la espiritualidad. De ese impulso nació el Observatorio de lo invisible, escuela de arte sacro entendida como un espacio donde la creación y la interioridad se acompañan mutuamente.
Con el tiempo descubrimos que muchos participantes buscaban un lugar donde expresar lo que iban descubriendo en su propio camino. Entre las motivaciones estaban:
- La necesidad de seguir profundizando en la dimensión espiritual del arte.
- El deseo de compartir procesos creativos con otros buscadores.
- La importancia de mantener un espacio estable de diálogo y reflexión.
Escuela de arte y espiritualidad
Nuestra única escuela de arte, Observatorio de lo Invisible, se abre exclusivamente en verano, durante el mes de julio. Cada año reunimos a más de un centenar de artistas en un monasterio de España. Allí, nuestros alumnos, a quienes llamamos observadores de lo invisible, aprenden de la mano de un creador consagrado en talleres de disciplinas como pintura, danza, cine, teatro, poesía, escultura, fotografía o música. Esta experiencia nos ha mostrado que el arte, cuando se vive desde dentro, despierta una sensibilidad que transforma la mirada. Con el tiempo, este recorrido se consolidó como una escuela de arte en España que integra creación, contemplación y comunidad.
Durante esa semana de julio, los participantes comparten, crean y dialogan con el resto de las artes en veladas, foros, conferencias y oraciones polifónicas. La convivencia se convierte en un laboratorio vivo donde cada persona descubre que su mirada se completa en la del otro y que, entre todos, hacemos visible lo invisible.

Un espacio vivo de encuentro y comunidad
Una de las cosas que más valoramos de esto es el compartir la visión de cada alumno, dejando que la palabra siga fluyendo sin prisa. Es en esos momentos cuando descubrimos que la comunidad se fortalece y que el aprendizaje no se limita al contenido de la sesión. Este ambiente nos anima a seguir dando forma a una escuela de arte sacro espiritual, pensada para quienes desean unir su práctica creativa con su vida interior y encontrar un lugar donde la sensibilidad pueda expresarse sin presión, en busca de la Belleza .
Con el tiempo, estas conversaciones se convirtieron en un espacio de reflexión muy importante. Entre los frutos más significativos que hemos visto surgir destacan:
- La creación de grupos de estudio que siguen reuniéndose por su cuenta.
- Nuevas colaboraciones entre artistas, como la revista Transfiguración, uno de los grandes proyectos de la fundación que surgió durante una de las primeras ediciones del Observatorio.
- Procesos personales que encontraron claridad gracias al diálogo compartido.
Transfiguración como una revista que acompaña este camino
Nuestra revista Transfiguración se ha convertido en una compañera esencial de este proceso. Cada número recoge obras, textos y reflexiones que dialogan con lo sagrado desde la sensibilidad actual. Para muchos lectores, la revista ha sido una puerta de entrada a este mundo, un puente entre artistas, buscadores y comunidad. En ella también compartimos experiencias que nacen de nuestra escuela de arte sacro contemporáneo, donde acompañamos procesos creativos que buscan expresar lo invisible desde lenguajes actuales.
Además, la revista nos permite mantener vivo el diálogo más allá de los encuentros presenciales. Cada volumen presenta nuevos artistas y ofrece materiales que acompañan la contemporaneidad del arte desde un enfoque personal. Para quienes participan en nuestras actividades, Transfiguración se convierte en un hilo que une todo lo que hacemos.
Acceso a beneficios exclusivos
En Vía del Arte creemos que la belleza tiene la capacidad de transformar la mirada y de abrir caminos interiores. Por eso invitamos a quienes sienten afinidad con este recorrido a suscribirse a Transfiguración. La suscripción ofrece beneficios exclusivos como acceso preferente a actividades, encuentros y formaciones, posibilidad de entrar en nuestra escuela de arte, el Observatorio de lo Invisible, y participación en experiencias que solo compartimos con nuestra comunidad más cercana. Para nosotros es una alegría acompañar a quienes desean explorar esta dimensión más honda del arte y seguir creciendo juntos.

